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domingo, 8 de abril de 2012

Segunda oportunidad



A España ya no sólo se la conoce por ser la tierra del sol, la paella y los toros sino, por desgracia, por ser la tierra del desempleo y la baja autoestima. Cualquier español que se precie conoce, tiene un amigo o un familiar parado. O, sin ir más lejos, el mismo, se encuentra en situación de desempleo.

Y ya da igual de quién sea la culpa. Gobiernos, políticos, empresas, … es lo mismo. Será por que la cosa va cada vez a peor. Por eso pienso que, las compañías y profesionales que nos dedicamos al campo de los recursos humanos, agencias privadas de colocación, la formación privada y el desarrollo personal tenemos mucho que decir y que aportar en estos momentos tan duros para nuestra sociedad. Es el momento de actuar y de echar abajo muchos estereotipos; de cambiar pensamientos antiguos y adaptarnos a los tiempos actuales.

Para empezar por algún lado, quiero compartir con todos vosotros una reflexión y denunciar actuaciones llevadas a cabo por algunas empresas y profesionales que se dedican a prestar servicios de selección y búsqueda de personal y que, bajo mi punto de vista, me parecen erróneas. Ante igualdad de condiciones se están priorizando la selección de candidatos que estén trabajando ante candidatos desempleados, descartando a estos últimos del proceso por el simple hecho de llevar tiempo en paro. Con éste tipo de acciones, estamos negando la oportunidad de reincorporarse al mercado laboral a un sin fin de magníficos profesionales que se han encontrado, de la noche a la mañana, en la calle.

Hablo de personal formados, preparados, con amplia experiencia en su sector, que llevan más de un año buscando trabajo, no de un marginado del empleo. Son muchos los que, mientras se encontraban en ésta situación, la han aprovechado para reciclarse en otra actividad en busca de una segunda oportunidad. Por todo ello, estas personas no creo que deban ser consideradas como “paradas” y, para mi tienen un valor especial en una entrevista de trabajo.

Yo me he encontrado varios luchadores y luchadoras que han tenido que improvisar y adaptar sus vidas ante la nueva realidad que les ha tocado vivir; personas con gran resiliencia que han tenido que aprender a sobrevivir y a reinventarse ante el empleo, con lo que ya para mí, tienen un plus extra. 

Así que, no seamos tontos y valoremos a todos los candidatos por igual como simples trabajadores (en activo actualmente o no). Que los criterios a puntuar sean sus conocimientos, capacidades, experiencia y actitudes ante un puesto a desarrollar y no el tiempo que llevan sin encontrar trabajo.

Aportemos y no restemos en el empleo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Ciudadanos de segunda

Aquellos que se dedican a la formación de adultos, se habrán dado cuenta que el perfil de los alumnos que asiste a los cursos para desempleados ha cambiado en los últimos años. No solo, porque las aulas están llenas de estudiantes de todo tipo (jóvenes, mayores de 45 años, ex directivos, antiguos empresarios, parados de larga duración, ex trabajadores fijos, licenciados, personas sin estudios, etc.), sino porque la sensación que se palpa en el ambiente es que el formarse es una opción más para matar el tiempo, que para crecer personal y profesionalmente (como es lógico, sin querer generalizar).


Si tuviera que destacar dos perfiles de estos alumnos, resaltaría:
  • Los que provienen de sectores de gran crecimiento en los últimos años (construcción y turismo), con altos salarios, buen nivel de vida, poca formación y más preocupados por el hoy que por el mañana; parados de larga duración y que, en muchos casos, más de un miembro de su familia en edad de trabajar, se encuentra también en desempleo. 
  • Los de edad media (mayores de 35 años), que tenían contratos fijos y que, ni por asomo, pensaban hace un año que el desempleo les iba a llamar a su puerta. Personas con formación media o superior, que bien han sido empresarios o directivos con responsabilidad en empresas durante años y que, en la actualidad, se encuentran sin trabajo y que el mercado laboral no les quiere. 
En ambos casos, aunque los perfiles son muy diferentes, el síntoma es el mismo: motivación y autoestima por los suelos y, con la sensación en el cuerpo de que la sociedad, de la noche a la mañana, les ha relegado a una situación de “ciudadanos de segunda”.

Siendo conscientes de ello, creo que las empresas de formación, debemos luchar y poner todos los medios necesarios en las aulas para trabajar la inteligencia emocional con nuestros alumnos y, reforzar las denominadas “autos” (autoconocimiento, autorregulación, autoconfianza y automotivación) para aumentar su autoestima y, prepararlos, hacia la búsqueda del empleo.

Se debe dedicar mayor empeño que el dedicado hasta el momento (tanto por parte de los docentes, las instituciones públicas y las empresas privadas de formación) ya que la situación en la que nos encontramos es diferente a la de hace años. Es necesario que se incluyan dentro de los programas formativos para desempleados un número de horas de formación destinadas a tal fin, sea el programa que sea y la modalidad formativa que corresponda (presencial, on line o mixta). El formato ya sería el verlo en cada caso (sesiones grupales, coaching individual, ambos, etc.), según sea perfil de alumnos o la modalidad formativa correspondiente.

Lo cierto es que nuestros alumnos necesitan más de nosotros y, no basta con impartir los contenidos tradicionales provenientes de los módulos de orientación profesional al uso. Ahora hay que trabajar más por y para el empleo y, el primer paso, va a consistir en quitarles la carga emocional que tienen y, hacerles ver que la situación en la que se encuentran es transitoria, no duradera y trabajar con ellos, para que así no sea. Una formación, de verdad, enfocada hacía el empleo.